Una sonrisa bonita, una sonrisa sana
Ya, los etruscos, hace seis mil años, fabricaban prótesis con dientes de personas fallecidas, que unían con oro a los dientes del que los recibía. De esta manera, no sólo reponían las piezas perdidas, si no que, según ellos, embellecían con oro la dentadura del afortunado.
También en muchos de los hallazgos arqueológicos africanos, se ha encontrado que algunos de sus reyes tenían incrustaciones de piedras preciosas, tales como esmeraldas o diamantes, todo ello como símbolo de su grandeza. Es evidente que la estética dental ha cambiado mucho, pero sigue teniendo una importancia suprema en el aspecto del ser humano.
La boca, inevitablemente, sigue siendo la carta de presentación del poseedor de la misma. Por ello, dentro de la rama dental, existe un esfuerzo continuo para que las técnicas sean cada vez más precisas e indoloras.
En la actualidad, se trabaja de forma que se combina la salud con la estética.
En el tratamiento al paciente, lo que se pretende es conseguir que una sonrisa bonita, sea ante todo una sonrisa sana.
En nuestra clínica, nuestra máxima es conseguir, a través de la coordinación de los diferentes especialistas, dar al paciente la posibilidad de rehabilitar su boca, saneándola y llegando de esta forma a embellecerla por dentro y por fuera. Todos estos procesos se avalan con cursos continuados de reciclaje y con inversiones en aparatología y materiales de última generación.
Además de apoyarlo con un trato cálido, puesto que el paciente necesita cordialidad para perder el miedo con el que llega a la consulta. Un miedo, que hoy por hoy, podemos decir que es infundado, porque en la actualidad no hay ningún tratamiento dental que duela.
Seguramente, es la sensación de pérdida de intimidad la que hace que nazca ese miedo, porque la boca es esa otra zona del cuerpo a la que nos aferramos para mantener intacta nuestra identidad.