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Parches de testosterona en la menopausia

La sexualidad de la mujer no termina a los 60 años.

Las mujeres tienen mucho que compartir con sus parejas.

Un tratamiento que mejorará la sexualidad femenina.

Alfredo Gómez de Cádiz. Unidad de Ginecología y Obstetricia. Hospital Internacional MedimarAlfredo Gómez de Cádiz. Unidad de Ginecología y Obstetricia. Hospital Internacional Medimar

Desde la adolescencia hasta la aparición de la menopausia, siempre ha sido normal hablar de la sexualidad de la mujer. Sin embargo, cuanto llega a los 50 ó 60 años se considera que su sexualidad ha terminado. Nos parece injusto porque todavía le queda mucho por vivir y en la mayoría de los casos tiene una pareja estable a su lado que la ama; y si por desgracia no la tiene, puede vivir con la ilusión de poder encontrarla.

Con la llegada de la menopausia se produce una pérdida del deseo sexual y una serie de trastornos en el aparato genital de las mujeres que le van a difi cultar o imposibilitar una relación sexual placentera.

Los médicos sabemos que en el deseo sexual intervienen dos factores: el interés por tu pareja y la presencia de hormonas femeninas, como os estrógenos, la oxitocina, el óxido nítrico y la testosterona (hormonal masculina).

Todas actúan tanto a nivel cerebral aumentando el deseo como localmente modulando la fisiología vaginal, el clítoris y el tono del tejido eréctil de las paredes vaginales.

Si estas hormonas no existen, la mujer irá poco a poco perdiendo el deseo y sufrirá dolor en la vagina por atrofia.

Si tenemos en cuenta que esta sociedad ha inculcado conceptos como que sólo tienen derecho a gozar de la felicidad sexual los jóvenes y los más agraciados físicamente, añadiremos la falta de autoestima de las mujeres y llegaremos a un punto de falta de interés por la sexualidad.

A partir de los 50 se inicia una nueva vida que puede ser incluso mejor que la anterior.

Los hijos por fi n se han ido, nuestra pareja está ahí, tenemos mejor posición económica que cuando empezamos, y tenemos más tiempo para dedicárselo a la esfera sexual.

La mayoría de los autores están de acuerdo de que una vida sexual bien llevada y placentera da lugar una mejor estabilidad de la persona.

Y llegados a este punto, ¿qué hacemos? Pues muy fácil.

1. Seguir una terapia hormonal de bajo riesgo para el cáncer de mama, como puede ser la tibolona.

2. Utilizar parches de testosterona que aumente los niveles de ésta en sangre y permita aumentar el deseo sexual. Sabemos que la testosterona es el principal responsable de la sexualidad, tanto en el hombre como en la mujer; además, mejorará la fi siología de la vagina, clítoris y musculatura.

Evitará la atrofi a y el dolor, suprimiendo el rechazo a un coito y mejorando la lubricación. Si a todo esto añadimos un mayor tiempo de dedicación tanto por parte de la mujer como del hombre a las caricias, a la estimulación de los órganos genitales y la búsqueda de la satisfacción de la otra persona, podremos prolongar la sexualidad muchos años más. Encima, el problema de la impotencia del hombre hace tiempo que lo tenemos resuelto con los sildenafi los y tadalafi los. Estudios comparativos nos indican que los parches de testosterona presentan mínimos efectos secundarios.

No obstante, estamos convencidos que para tener una buena vida sexual después de los 50 es imprescindible haberla tenido antes.


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