Gastroenteritis por rotavirus
Los rotavirus son la principal causa de gastroenteritis en el mundo. Los niños pequeños, especialmente los bebés, tienen un especial riesgo de contraer una infección por rotavirus. Existen muchos tipos de rotavirus, muchos de ellos circulando al mismo tiempo.
Los tipos de rotavirus circulantes pueden variar de país a país, y dentro del mismo país de año en año e incluso de mes a mes y también de una zona geográfica a otra.
Por eso, es imposible predecir qué tipo de rotavirus infectará a un niño determinado en una determinada época del año en cualquier región de España (o de cualquier otro país).
Los estudios científicos han demostrado que prácticamente todos los niños serán infectados por rotavirus antes de cumplir 5 años.
Sin embargo, los casos graves afectan normalmente a niños entre 6 y 24 meses. Es muy frecuente también que los niños puedan padecer más de una infección, aunque la primera de ellas es normalmente la más grave.
CONTAGIO
Los rotavirus se transmiten muy fácilmente. Los niños infectados eliminan una gran cantidad de ellos por las heces que luego se pueden diseminar por medio de manos contaminadas u objetos como juguetes, utensilios para preparar las comidas, etc.
Situaciones como el contacto con otros niños (por ejemplo, en la guardería) o una higiene inadecuada, pueden favorecer el contagio.
Además, los r o t a v i r u s p u e d e n sobrevivir semanas tanto en agua como en manos y superficies, y la mayoría de jabones y desinfectantes habituales no consiguen eliminarlo.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
Los primeros síntomas de los niños afectados por rotavirus suelen ser fiebre, vómitos y malestar en el estómago, seguidos de diarrea líquida, que puede durar de 3 a 9 días. En los casos graves, el niño puede experimentar más de 20 episodios de diarrea o vómitos en un solo día.
La gastroenteritis por rotavirus puede conducir a una deshidratación, que puede rápidamente convertirse en un cuadro grave, especialmente en los bebés.
Si el pequeño se muestra particularmente débil, cansado o apático, con los ojos hundidos, la boca seca, con ausencia de lágrimas cuando llora y dedos fríos tanto de las manos como de los pies, podría estar sufriendo una deshidratación grave. Una deshidratación intensa podría llegar incluso a amenazar la vida del bebé.
GRAVEDAD
No hay manera de predecir qué bebés desarrollarán una forma grave de gastroenteritis por rotavirus, pero sí se sabe que cada año en España los rotavirus son responsables de unas 45.000 consultas al pediatra, de entre 150.000 y 200.000 casos atendidos en el domicilio y de unos 5.000 los que tienen que ser ingresados en el hospital.
Además, aunque sea difícil de creer, cada minuto muere un niño en el mundo y cada día uno en Europa por culpa de una infección por rotavirus.
TRATAMIENTO
El tratamiento de la gastroenteritis por rotavirus es puramente s i n t o m á t i c o , c o n s i s t i e n d o habitualmente en una reposición del agua y los electrolitos perdidos a través de los vómitos y las heces acuosas. Esto suele hacerse por medio de soluciones de rehidratación oral (SRO).
En los casos más graves se tendrá que recurrir a la rehidratación por vía intravenosa. Los rotavirus, como es lógico, no responden a los tratamientos frente a otro tipo de agente etiológico.
Por ejemplo, los antibióticos y los antidiarreicos no están aconsejados en una gastroenteritis por rotavirus.
Por otra parte es imprescindible extremar la higiene alrededor del niño para evitar el contagio hacia otros niños y también adultos.
Dado que no existe como tal un tratamiento específico frente a este virus, cuando un bebé contrae una infección por rotavirus, es muy importante tratar de prevenir la deshidratación.
Muchos de los casos de gastroenteritis por rotavirus inicialmente leves evolucionan tan rápidamente que pueden derivar en cuadros con más de 20 episodios de diarrea y/o vómitos al día, produciendo una deshidratación tan intensa que pueda motivar el ingreso del niño en el hospital.
Aunque llegado este caso ésta se puede controlar por medio de soluciones orales o parenterales de rehidratación, hay que recomendar a los padres que acudan lo antes posible al pediatra, el cual evaluará el caso y determinará las recomendaciones oportunas para mantener convenientemente hidratado al niño.
El mantenimiento del equilibrio hídrico del pequeño desde los primeros síntomas podría evitar una posterior visita al servicio de urgencias de un hospital y su eventual ingreso.
