Atención primaria: un llamamiento a la reflexión
Por Dr. Ricardo Ferré. Presidente del Colegio Oficial de Médios de Alicante.
Nace una nueva publicación dedicada a la salud, a la que personalmente y desde este Colegio de Médicos le deseamos el mayor de los éxitos. La Medicina, como tal, es la disciplina universitaria humanista y vocacional por excelencia. Somos los médicos un colectivo que voluntariamente ha elegido esta profesión de servicio a la sociedad, y que ha asumido la muy noble y difícil tarea de asistir a aquellos ciudadanos que precisen de sus servicios en las múltiples patologías que puedan padecer.
Presidente del Colegio Oficial de Médios de Alicante.
Me gustaría aprovechar la oportunidad que me brinda esta Tribuna para hablar de algo tan importante en nuestra salud como es el ejercicio de la Medicina en la Atención Primaria: El principal punto de encuentro entre el ciudadano y el Sistema Sanitario.
De toda la demanda asistencial que se produce en el sistema sanitario, más del 90% de la misma es resuelta por los equipos de Atención Primaria en todo el país. Sin embargo, se viene observando de un tiempo a esta parte, que las administraciones públicas no están proveyendo al sistema, y en especial a la Atención Primaria, de los recursos materiales y profesionales que precisa de forma proporcional y paralela al incremento de la demanda.
Como consecuencia de todo ello, estamos viendo que la demanda asistencial está superando con creces las posibilidades resolutivas en tiempo y forma adecuadas de los equipos de Atención Primaria. Cada vez más nos encontramos con ineficiencias en esta base de la cadena asistencial que están sobrecargando otros niveles asistenciales (urgencias hospitalarias, asistencia especializada, etc.).
Este desajuste entre la oferta y la demanda asistencial crea en los profesionales de los que depende estrés, desmotivación,"burnout" y, al final, una pérdida de interés e incentivo por el trabajo diario absolutamente lamentable en una profesión, como ya he dicho anteriormente, eminentemente vocacional.
Hace unas semanas asistí a una reunión de Médicos de Atención Primaria, la mayoría de ellos con más de veinte años de ejercicio, convocada para tratar la problemática profesional diaria a la que se enfrentan.
Hubo un comentario que, además de llamar mi atención, me produjo una profunda desazón. Hacía referencia el compañero a la ilusión con que compartieron los años de Facultad y los primeros años de ejercicio (puesto que la mayoría de ellos eran de promociones muy próximas entre sí) y ahora, de nuevo se reunían, algunos de ellos hacía años que no se veían pero, a diferencia de entonces, ahora el denominador común era la DESILUSION por su ejercicio profesional.
Un reflejo del punto a que ha llegado esta desilusión lo tenemos en la reciente convocatoria de huelga de Médicos de Atención Primaria, en la que se han pedido unas reivindicaciones, todas ellas encaminadas a mejorar las prestaciones que dependan de la Atención Primaria para conseguir lo que desde hace muchos años viene demandando este colectivo, que no es ni más ni menos que la mejora de la calidad asistencial.
A la vista de todo esto, desde aquí quiero hacer un llamamiento a la reflexión a las Administraciones Públicas de cualquier color político.
Un llamamiento a la reflexión para que no permitan que nuestros médicos se vean superados en su quehacer diario por unas condiciones de trabajo no adecuadas a su formación y dedicación. Para que eviten que, por mejores condiciones salariales y laborales, se produzca la marcha a otros países de nuestros profesionales tan magníficamente preparados y con tan alto coste para nuestra sociedad. Se da la paradoja de que por una parte nuestros profesionales salen de nuestro país por la precariedad en el empleo y porque son más valorados fuera que dentro de su propio país, y por otra están llegando médicos de otros países porque aquí nos quedamos sin ellos.
Si el Estado invierte en formar a unos profesionales perfectamente cualificados, deberemos ser lo suficientemente inteligentes para que estos no tengan que ejercer fuera de nuestras fronteras.
Y, por último, un llamamiento a la reflexión para que reconsideren que el cuidado de la salud de los ciudadanos a los que se deben pasa por el cuidado de la dignidad profesional de los médicos y del sistema sanitario con todo lo que ello conlleva.
Pero también a los médicos, a mis compañeros, mis colegas quiero hacerles un llamamiento a la reflexión, para que no pierdan la ilusión y continúen trabajando vocacionalmente con el mismo afán e interés como desde un principio lo han hecho.
ara que mantengan la ilusión por su quehacer diario por sanar a sus pacientes, por llevar una sonrisa de tranquilidad allá donde hay dolor y desesperación.
Para que a pesar de los años transcurridos desde que dejaron la Facultad, no permitan que la desilusión anide en sus corazones. Hemos de fijar el rumbo al futuro con la moral muy alta y demostrando, tanto a nuestros pacientes como a la Administración, que pueden contar con nosotros, pero desde el firme convencimiento de que nuestra dignidad como médicos nunca puede quedar en entredicho por parte de unos ni de otros.