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El hombre de hoy y la igualdad

En primera persona...

IGUALDAD es algo más que una palabra. Es un derecho, un sentir de la sociedad.

En este número de la revista MQS hemos querido descubrir qué piensan y qué hacen los hombres actuales ante el reparto de roles y tareas en el hogar.

10 hombres de distintas edades y campos profesionales comparten con nosotros sus impresiones.

1 ¿Han cambiado las prioridades del hombre de hoy día?

2 ¿Cómo se ha adaptado el hombre al reparto de roles y funciones?

3 Establezca por orden de importancia para Ud, estos conceptos: estabilidad emocional, éxito profesional, relevancia social.

4 ¿Cómo reparte las tareas domésticas con su pareja? ¿y el cuidado de los hijos cuando eran pequeños?

Joaquín Rocamora. Presidente Consejo Grupo Alicante Urbana. Presidente INECA.

1. Han cambiado paralelamente al cambio social, económico y cultural que se ha producido en la sociedad española en las últimas décadas. Sin embargo hay que advertir que este cambio no es homogéneo.

2. El hombre es un ser social y se adapta a las nuevas circunstancias que le rodean. El rol del hombre era y sigue siendo el trabajar fuera y aportar recursos económicos a la familia. Sin embargo, los matrimonios más jóvenes comparten trabajo remunerado, labores domésticas y el cuidado de los hijos.

3. Estabilidad emocional, éxito profesional y relevancia social. Añadiría los conceptos morales y éticos que completan una escala de valores.

4. Debido a nuestra edad, mi generación sigue un patrón desigual, donde los hijos eran cuidados por la mujer los días laborales. En mi caso esto se acentúa por tener una jornada excesiva. El resto de días hemos compartido íntegramente

el tiempo dedicado a ellos.

Rafael Lubian. Gerente Grupo Rimar y Presidente. Club Atlético Montemar.

1. Antes las prioridades eran la familia y el trabajo, ahora la gente está centrada en su tiempo libre, en el ocio. La

familia ha pasado a un segundo plano y el trabajo a un tercero. Ha habido un cambio importante en las prioridades del hombre.

2. El rol del hombre ha cambiado. Desde mi punto de vista, el hombre ya acepta muy bien el nuevo rol de la mujer, acepta su valía. La mujer ha alcanzado el estatus que merecía. La igualdad en el trabajo y en la responsabilidad se ha alcanzado. En mi empresa el 75% son mujeres y el 50% de los directivos. El sentido de la responsabilidad que tiene una mujer, creo que es superior a la del hombre. La formación hace mucho y los índices de mujeres en las universidades son mayores que los hombres.

3. Hay un orden lógico. Lo primero es tener estabilidad emocional, porque si la tienes puedes tener una estabilidad profesional y con ella relevancia social. Tengo trato directo con muchas personas, somos 150 trabajadores en la empresa, tengo Comité de Dirección, reuniones de Dirección, etc., y se nota cuando tienen algún problema en casa.

4. Cuando mis hijos eran pequeños, mi esposa estaba dedicada completamente a la casa, y yo los cuidados que les ofrecía eran distintos. He estado siempre con ellos en la educación. Por ejemplo, mi hijo iba a los Jesuitas y yo era presidente del AMPA allí, me implicaba con la enseñanza del colegio y me preocupaba como estaba mi hijo. En esas cosas

participaba muy activamente.

Manuel Santos. Responsable de la Unidad de Radioterápia HCB.

1. Las prioridades no han cambiado como tal, lo que ocurre es que se han matizado y ampliado. Antes, en la pareja el hombre tenía claro qué era, él disponía, él mandaba, él gobernaba la vida. Hoy día no es que no lo hagamos o no lo hagan muchos, pero está claro que la pareja es algo más que un proyecto en común; es una relación de amistad y reparto de responsabilidades.

2. Se ha adaptado fatal, muy mal y creo es algo que se va a arrastrar durante mucho tiempo.

3. En este momento de mi vida, claramente para mí, con mucha diferencia, está por delante la estabilidad emocional. Luego, el éxito profesional entendido como el trabajo que desarrollamos de manera satisfactoria para nosotros. La relevancia social es quizá lo menos. Lo más importante es tener tu familia y entorno controlado. La familia consuela el fracaso en otros campos de nuestra vida, el éxito social no consuela los fracasos.

4. ¿Qué sucede? hay cambios, sabes que tienes que ayudar, tienes que hacer… pero es un desastre. Yo cuando en casa ayudo me miran y casi me dicen "mejor que te estés quieto", porque se ve que genero más trabajo. En casa cocino yo porque me gusta, y también me encargo de la compra.

Santiago Dusmet. Director gerente de Publiasa

1. Las prioridades no han cambiado especialmente. La familia y el trabajo siguen siendo las prioridades, y ante la necesidad de lo segundo nos olvidamos de lo primero y más importante.

2. Los hombres nos estamos adaptando bien. Si somos sinceros, aunque ayudemos en casa y con los niños, hay roles que damos por hechos y no es así. Si la jornada es larga damos por supuesto que nuestros hijos han salido del colegio, cenado, etc., y ha sido nuestra mujer la que se ha sacrifi cado. Nos hemos adaptado pero seguimos encontrándonos cosas hechas. Hoy por hoy, para ellas no es sufi ciente.

3. Lo importante es la estabilidad emocional, aunque el área profesional a veces se imponga en nuestras prioridades. La relevancia social no es importante.

4. Mi mujer vale mucho más que yo y es capaz de llegar a más cosas que yo. Si cocino, mancho. No se trata de ordenar, sino de no desordenar. Siempre hay un pero. El cuidado de los niños no se limita a darles un beso antes de irse a dormir. Hay que tener criterio y exigirles responsabilidades. Hay un horario y unos deberes para su formación futura.

Ruben Davó. Director Instituto Davó.

1. Creo que las prioridades han cambiado poco respecto a generaciones anteriores. La presión social y cultural es enorme y sigue perpetuando estereotipos que funcionan con mucha fuerza.

2. Existe una mayor disposición a las relaciones igualitarias y a un reparto equitativo de tareas domésticas, sobre todo en los estratos sociales con mayor nivel educativo. Sin embargo, en la práctica, suelen ser las mujeres las que acaban por asumir la mayoría de los trabajos domésticos. Por ejemplo, en la puerta de los colegios se siguen viendo muchísimas madres y pocos padres.

3. Sin duda, la estabilidad emocional es lo más importante porque afecta a todas las demás facetas. La vida profesional es muy importante, más que el "éxito profesional", que es un término muy confuso. Busco que mi trabajo cotidiano sea estimulante, poco rutinario, innovador, variado, etc., y eso requiere mucho esfuerzo. La relevancia social es algo que no me preocupa demasiado.

4. Nuestros hijos siguen siendo pequeños y requieren mucha atención. Como los dos tenemos profesiones liberales, sin horario fi jo, hemos precisado de ayuda para poder atenderlos. Aunque intento que seamos un equipo, y repartamos tareas con equidad no siempre lo consigo; reconozco que es ella la que, al fi nal, hace más esfuerzos por compatibilizar sus quehaceres. Uno de los propósitos del nuevo año, que voy cumpliendo, es que el reparto se equilibre.

Amato Mazzocchi. Deportista y profesor de educación Física, tenis y pádel.

1. Han cambiado, sobre todo entre generaciones. Si antes el hombre era un poco machista, ha cambiado. La mujer participa mucho más, antes no. Hemos pasado del 80% hombre y 20% mujer, al 50 y 50.

2. Antes, la mujer estaba en casa al cuidado del niño y el hombre trabajando fuera trayendo dinero al hogar y punto. Todo esto ha cambiado. El hombre empieza a ser más participativo y a colabora un poco más en la casa. La mujer trabaja de forma paralela al hombre.

3. Yo me casé, divorcié, me volví a casar y formé pareja de hecho en España. He pasado por todos los estados y hoy me encuentro más o menos en un punto de equilibrio. Tengo una nena de cuatro y mi señora está embarazada de ocho meses y medio. El 95% de mí, funciona emocionalmente. Yo estoy impartiendo clases y emocionalmente tengo que estar bien. Eso quiere decir que de casa tengo que venir bien. Ahora mismo estoy pasando un buen momento profesional de reconocimiento

y me siento realizado. Depende de qué momento esté, me cierro en mi burbujita profesional. No me olvido de la pareja, de mis hijos, pero me cierro y necesito que alguien me baje a realidad, es mi punto de equilibrio.

4. Ayudo aunque sea poco. Soy sincero. Al no trabajar ella fuera de casa nos hemos repartido las tareas. Llevo a la nena al colegio, estoy con la familia los fi nes de semana y desconecto.

Fermín Crespo. Responsable Comunicación COEPA.

1. Indudablemente las prioridades de los hombres están cambiando para participar activamente en una sociedad más igualitaria y en las que el desarrollo profesional es importante, pero también el crecimiento personal y la participación en la vida familiar. Estas facetas ganan peso a la hora de tomar decisiones y de adquirir compromisos laborales y personales.

2. Creo que hay una mayor conciencia de la necesidad de asumir responsabilidades en todos los campos de la vida cotidiana. Los hombres estamos cada vez más comprometidos en las labores del hogar, en la educación de los hijos, y en defi nitiva, en el desarrollo de un proyecto vital individual o compartido con todos los matices que conlleva. El reparto de tareas está cada vez más vinculado a la disponibilidad de tiempo y a la complementariedad de los horarios entre la vida privada y la laboral.

3. Estabilidad emocional, éxito profesional y relevancia social.

4.. Aunque mis ocupaciones profesionales me obligan a estar muchas horas fuera de casa, el tiempo que estoy participo. Para mí es una satisfacción realizar tareas domésticas y una válvula de escape a mi intensa vida profesional. Considero que es un síntoma de normalidad que todos los miembros de la familia contribuyan de manera decidida, organizada y comprometida a la realización de los trabajos de casa, de los que todos se benefician.

Javier López. Secretario general de COEPA.

1. Hay un deseo de ganar más tiempo para uno mismo, y a compartirlo con las personas de tu entorno. El trabajo debe ocupar una parte importante del desarrollo personal, pero no todo. El ocio activo, el contacto con la familia, la formación y el desarrollo cultural son importantes actualmente.

2. Con una evolución lenta, pero constante. Cuesta mucho sacudirse los estereotipos educacionales, los predeterminismos, incluso un cierto sentido del ridículo mal concebido, etc. Pero la adaptación es silente pero rápida, se impone por la fuerza de la razón, la dinámica de los acontecimientos y de la vida, y es más efectiva de lo que a veces se intuye, se dice o incluso se reconoce. Todo ello contribuye a la suavización de las diferencias. La próxima generación debe ser la de la igualdad total.

3. Las traduciría por estos otros y en este orden: En primer lugar el equilibrio personal que conlleva la tranquilidad del espíritu. La satisfacción del deber cumplido con el convencimiento de dar todo lo que se puede en cada momento y ocasión. Y en tercer lugar el reconocimiento a la comunidad a la que sirves y te debes.

4. El reparto no es equilibrado por motivos laborales. Mis hijos siguen siendo pequeños y reconozco que un porcentaje mayoritario del tiempo y dedicación, la tuvo y la tiene mi mujer. Aunque siempre cuenta con mi apoyo decidido, firme y permanente. Intentamos compartir tareas y responsabilidad con solidaridad y apoyo mutuo.

Javier Botella. Gerente de Hospital Internacional Medimar.

1. Sí, actualmente van más encaminadas al disfrute del tiempo libre. Ese disfrute del tiempo libre no olvida compartir tiempo con la familia.

2. Con difi cultad. Es difícil compartir el trabajo con el cuidado de la familia. Hay hombres que se organizan mejor y creo que es la tendencia futura. Esto les va a permitir aprovechar mejor su tiempo donde se puede incluir ese reparto de funciones.

3. Estabilidad emocional, éxito profesional y relevancia social. Aunque se podría pensar que son la pescadilla que se muerde la cola. Dicen que detrás de cada hombre que triunfa hay una gran mujer y otros añaden que detrás del que fracasa hay dos.

4. De manera desproporcionada, por mi trabajo me limito a preparar el desayuno a mis hijas y llevarlas al colegio y muy de vez en cuando ayudar en alguna tarea doméstica. Mi ayuda con el cuidado de los hijos cuando eran pequeños estaba muy limitado al fin de semana.

Luis Méndez. Director Golf Bonalba.

1. Los hombres nos esforzamos cada vez más en combinar nuestro trabajo yfamilia. Las prioridades son mejorar la calidad de vida y el éxito profesional. Es fundamental buscar un ocio que nos permita liberarnos del nivel de exigencia que nos imponemos en nuestra sociedad.

2. El hombre se está adaptando y cambiando, repartiendo las tareas cada vez más entre la pareja. El hombre participa en las tareas domésticas. El reparto con la pareja va desde la educación de los hijos hasta las tareas de casa. Cada vez más hombres se atreven a enfrentarse a los fogones.

3. Mi orden de importancia es estabilidad emocional, éxito profesional y relevancia social. Es cada persona la que tiene que refl exionar sobre qué necesita, dependiendo del momento de su vida en el que se encuentre.

4. El reparto de tareas lo llevamos con alegría, ilusión y un poco de paciencia. Intento colaborar en todo lo que puedo desde ir a hacer la compra hasta cocinar.


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