Hacia 1960, mis padres emigraron a Francia, y los primeros años fueron muy difíciles para todos. Estuve internada en Centros de rehabilitación, y en colegios e s p e c i a - lizados a cierta distancia de mi casa porque los colegios públicos no estaban adaptados y no me admitían.
No obtuve un apoyo especial por parte de mi familia pero pensándolo bien y años más tarde, me fui dando cuenta que esa vivencia había facilitado mi integración y mi propia independencia.
El tomar conciencia de lo que me diferenciaba de los demás en mi adolescencia y aceptarlo fue un obstáculo muy duro a superar durante esos años.
Era una persona inconformista, me rebelaba en contra de la sociedad en la que me había tocado vivir, en contra de tener que resignarme en aceptar "ser diferente" a otra chica tan solo porque me había tocado a mi.
A pesar de ello, luché y luché con todas mis fuerzas por conseguir aproximarme a mi meta y ser feliz. ¡Y lo conseguí! Con 23 años, era una chica con estudios de FP de Administrativo, trabajando en España de nuevo, como yo había soñado tanta veces, con la familia por fi n a mi lado apoyándome en cualquiera de mis iniciativas. Han ido pasando los años, y hoy me siento una mujer realizada.
Estoy casada desde hace 18 años con un compañero discapacitado con el cual comparto todo lo bueno y malo que nos toca vivir a diario. La vida nos ha enseñado a no rendirnos y seguir luchando por nuestra felicidad.
Según los estudios que se están realizando, es posible que el virus del Polio vuelva a brotar pasadas unas décadas. En mi opinión y con los síntomas que en estos momentos padezco es realmente una vuelta atrás. Siento que mis músculos han soportado tanta tensión que ahora, al realizar un mínimo esfuerzo se debilitan al mismo ritmo que un día se fortalecieron.
¿Por qué mis manos y brazos que fueron tan fuertes hace unos años, hoy se me quedan rígidos, duelen, siento hormigueo, me fallan, al igual que cuando contraje el virus? ¿Tan sólo debo pensar como me dice el médico que es normal por la Polio?
Lo intentamos y sabemos que es muy difícil pedir un diagnóstico y más aún solicitar rehabilitación para empezar de nuevo, pero seamos positivos.
Es nuestro derecho, pensemos que nada es imposible, sólo debemos de persistir en reivindicar nuestras necesidades, nuestros derechos por una vida más sana, por una vida con menos dolor.
¿Qué es la Polio?
Una enfermedad que produce discapacidades permanentes en una minoría de las personas infectadas. Ataca principalmente a los bebés y niños. En una de cada cien personas infectadas, el virus ataca los nervios que se encuentran en el interior de la columna vertebral, encargados de enviar mensajes a los músculos de los brazos, de las piernas y de otras partes del cuerpo. Esto puede provocar parálisis parcial o total. Si el virus ingresa al tronco del encéfalo cerebral (polio bulbar), los músculos necesarios para respirar, tragar y realizar otras funciones vitales pueden quedar paralizados, y el paciente puede morir.
Síndrome Post-Polio o PPS
Algunos pacientes que padecieron polio cuando eran jóvenes vuelven a desarrollar nuevas debilidades en los músculos varias décadas después. Estas personas se quejan de intensa fatiga y dolor en los músculos y en las articulaciones.